viernes, 11 de noviembre de 2011

Cómo colocar armarios de pared

Los armarios de pared son elementos más que necesarios en cualquier hogar. Sus características sustanciales hacen de los armarios de pared una pieza de mobiliario indispensable, con las aptitudes necesarias para ser utilizados en toda habitación del hogar.

Los armarios de pared están presentes en casi todas las estancias de nuestras casas. Los podemos encontrar en el salón, en el dormitorio principal, en el de invitados, en el cuarto de los niños, en el baño, en el despacho y cómo no, en la cocina.
Seguro que no habías caído en la cuenta de que este tipo de armarios están tan integrados en tu hogar. Por ejemplo, en los dormitorios infantiles o principales los podemos encontrar realizando composiciones conocidas como puentes. Son muy útiles porque tienen una gran capacidad de almacenaje. Por ello debes saber cómo instalarlos por ti mismo ya que llegado el caso, podrás ahorrarte un buen dinero.

Paso a paso para colgar un armario

Lo primero que debes hacer es despejar la zona de trabajo de aquellos objetos que puedan interferir en la tarea. Una vez realizado este paso previo, coloca el armario y las herramientas que necesitarás a mano y así poder colgar el armario de manera fácil.
  • Elije los tacos y tornillos adecuados teniendo en cuenta las característica del mueble.
  • Con un nivel marca exactamente los puntos en los que se debe sujetar el armario.
  • Taladra con una broca adecuada al tipo de pared los agujeros necesarios.
  • Introduce tacos (si es necesario con la ayuda de un martillo).
  • Cuelga el armario y atorníllalo fuertemente. Es probable que en ese paso necesites la ayuda de otra persona ya que realizarlo individualmente puede resultarte complicado.
  • Comprueba que la instalación tiene la capacidad de sujetar el armario.
  • Si la tarea la has realizado con éxito, limpia el interior del armario con una bayeta impregnada en un producto de limpieza específico para la superficie.
  • Una vez que se haya secado ya puedes empezar a colocar tus objetos personales y ordenarlos de tal manera que consigas un aprovechamiento máximo del espacio.



Fuente: www.hogar.pisos.com



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domingo, 30 de octubre de 2011

Teñir madera con tintes naturales

Los tintes naturales son una opción fácil de aplicar y con un efecto muy agradecido. Siempre que te encuentres con dos piezas de madera de distinta tonalidad, lo más fácil es oscurecer el color de una hasta que alcance un tono parecido al de la otra.
La técnica del teñido se utiliza generalmente para embellecer y envejecer las maderas más blandas, como el haya o el cerezo. Si utilizas un tinte, no olvides que siempre tendrás que aplicar un acabado en cera o barniz con una muñequilla de algodón después. Estos tintes no son agresivos con la madera y su efecto perdura igual que el de los sintéticos.
Los tintes naturales se utilizan para cambiar el color de distintos materiales, desde la seda al propio pelo de las personas. La tinta natural es el resultado de mezclar pigmentos de especies vegetales. Los materiales más utilizados son hojas y raíces de árbol, aunque también se fabrican con cáscaras y semillas.




Fabricar tintes caseros

Si te interesa la gama de los marrones, utiliza cáscara de cebolla o de nuez. Si buscas darle un toque original a tus muebles, puedes optar por las hojas del arbusto añil o la cáscara de las mazorcas de maíz rojo, que le darán un tono violeta. La variedad es infinita y las combinaciones también. Todas han de mezclarse con agua y amoníaco (excepto en las maderas de roble), para que el tinte penetre más.
Aplica el tinte con una brocha gorda y en la dirección de la veta. Deja secar una primera capa antes de aplicar la segunda. Es mejor que sean dos capas finas en vez de una gruesa, así el resultado será más uniforme. El tono puede cambiar radicalmente una vez seco, así que, presta atención tras el secado de la primera capa y modifica la mezcla según te parezca.
Para evitar las marcas irregulares, elimina el exceso de tinte con un paño húmedo y déjalo secar durante 12 horas. Lija la superficie con suavidad y estará lista para que le apliques el acabado de cera o barniz, según te apetezca.


Fuente: http://hogar.pisos.com


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jueves, 27 de octubre de 2011

La última xeiteira se encuentra con su hacedor

Francisco Lado Piñeiro se reencuentra emocionado con los restos de la Marina, la única lancha xeiteira que se conserva en Galicia. Este carpintero, procedente de Caldebarcos, en Carnota, participó en la construcción de la embarcación, que además supuso su primer contacto con el oficio, en la carpintería de ribeira que pertenecía a su padre, Manuel Lado Chouso. El pecio de la Marina se encuentra expuesto desde el mes de junio en el Museo Massó de Bueu, veinte años después de ser encontrada en una zona de marismas de la localidad de la que es originaria.

EVA RIVAS - BUEU Hasta principios del siglo XX, el arte del xeito fue el más tradicional de toda la costa gallega para la pesca de sardina. La lancha xeiteira era la encargada de llevar a cabo este arte, característico en el litoral occidental. En 1943 comenzó en Caldebarcos, Carnota, la construcción de la que hoy es la última lancha de este tipo conservada en su estado original, la "Marina". Uno de los carpinteros que participó en su construcción, Francisco Lado Piñeiro, se reencontró esta semana, 68 años después, con la embarcación gracias a la que aprendió el oficio.
Todo empezó cuando un familiar encargó a su padre, Manuel Lado Chouso, la construcción de la lancha xeiteira. "Daquela eu só tiña 14 anos", recuerda su hijo, Francisco Lado. Fue entonces cuando este decidió dejar su trabajo de pastor para aprender con su padre el oficio de carpintero. "Na carpintaría de ribeira estabamos meu pai, un operador e máis eu, e fixemos case 60 barcos", asegura Francisco. Sin embargo, "Marina" fue la embarcación con la que Lado aprendió el oficio, ya que la construcción coincidió con su llegada al negocio familiar.
"Era un traballo difícil e duro", afirma Lado. Y es que después de negociar con los vecinos y conseguir toda la madera de roble que necesitaban para construir la embarcación, todavía tenían por delante tres meses más, en los que tratar el material y armar la estructura del barco para trasladarlo a la playa de Insuela, en Carnota, donde finalizaba la construcción. "Coa proa cara terra e a popa cara o mar", puntaliza Lado.
En la embarcación de vela siempre viajaban cinco marineros y cuando tenían que pasar la noche dormían todos bajo la quilla. "O Marina navegaba sempre entre Muros e Fisterra, nunca pasaba máis alá", recuerda Lado. Años después, su propietario decidió incorporarle un motor, tarea para la que acudió a la carpintería de Francisco Lado, que seguía con la carpintería de su padre en una época en la que dominaban ya las embarcaciones a motor. Después de modificar el centro y la rueda del barco, se procedió a instalarle el motor, un diesel de 50 caballos de la marca Hermanos Martínez Rodríguez (HMR). "A Comandancia da Mariña de Corcubión mandounos cambiarlle o nome, e pasouse a chamar Mariño", recuerda Lado.
Un tiempo después, el armador del barco decidió abandonarlo en Pedras Camboas, una marisma de Caldebarcos, donde permaneció sepultada bajo la arena hasta 1991. Fue entonces cuando la Escuela Carpintería de Ribeira de Marín decidió trasladarla hasta la localidad para realizar una réplica idéntica. El proceso finalizó dos años después, y la embarcación fue bautizada como "Nova Marina". "É a neta da Marina orixinal", puntualiza Lado. Los restos de la original fueron trasladados entonces hasta el Museo Massó de Bueu.
Veinte años después de la aparición de la lancha xeitiera, Francisco Lado Piñeiro, acudió hasta el museo buenense para reencontrarse, emocionado, con la que fue su primera embarcación

Fuente: www.farodevigo.es

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sábado, 15 de octubre de 2011

Colocar bandas antideslizantes en las escaleras

Si cuentas con escaleras en tu casa, sabrás de sobra que, en ocasiones, se pueden convertir en todo un riesgo para la salud. Para evitar accidentes y, sobre todo, resbalones, no estaría de más que colocaras algún sistema de seguridad en éstas. En el mercado, encontrarás una serie de productos para este fin, por ejemplo, las bandas antideslizantes. Para disponer en los escalones, tan sólo tendrás que seguir una serie de pasos, pero no te preocupes, porque te los damos nosotros.


Pasos a seguir


Antes de nada, deberás comprar las bandas que más te gusten para tus escaleras. El modelo que selecciones, deberá combinar perfectamente con el mobiliario que tengas en el resto de tu casa. Una vez que tengas las tiras, podrás comenzar con su instalación.
Si no vienen cortadas a la medida, podrás elegir la anchura de éstas y cortarlas tú mismo. Cuando las tengas preparadas, el siguiente paso será el de limpiar y desengrasar a conciencia la superficie sobre la que vas a disponerlas. Para ello, pasa un trapo humedecido en alcohol y asegúrate de que la superficie queda lista.
A continuación, retira el papel protector, y con la ayuda de un nivel láser, disponlas horizontalmente sobre los escalones. Puesto que la superficie es rugosa para evitar los resbalones, puedes ayudarte con un rodillo pequeño para pegarlas y no dañarte las manos.
Por otro lado, para evitar que los extremos de las bandas se vayan despegando con el uso, redondéalos. Para ello, córtalos con unas tijeras y dales esta forma. Ya tienes colocadas tus bandas antideslizantes, que te evitarán más de un resbalón. Si una ves dispuestas, crees que no son lo suficientemente seguras, siempre puedes colocar otra más. De esta forma, con tiras dobles, tu escalera será mucho más segura de lo que lo era antes de iniciar esta tarea de bricolaje. ¿Sencillo, verdad?



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martes, 11 de octubre de 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mordientes para dar color a la madera

Este tipo de tintes basados en los tonos ébano, caoba y nogal, son muy habituales en trabajos de restauración
El mordiente es un producto utilizado para dar color a la madera en los procesos de fabricación tradicional de mobiliario de este material. El uso de este tipo de tintes es también muy habitual en trabajos de restauración. En este último caso, es indispensable que la tintura sea compatible con el resto de materiales utilizados en esta tarea de renovación: estuco, cera, goma laca, etc. Los mordientes clásicos toman como referencia los tintes clásicos: ébano, caoba y nogal.

Tipos de mordientes
Los mordientes clásicos parten de los tintes de color ébano, caoba y nogal. Estos productos se suelen encontrar en el mercado en forma granulada. Para su preparación, solo hay que disolverlos en agua en una proporción de 100 gramos de mordiente por litro de agua. Este porcentaje variará en función de la tonalidad que se desee obtener. Para conseguir un tono caoba claro, solo habrá que aumentar la dosis de agua, mientras que si el objetivo es un color caoba oscuro, la cantidad de agua de la mezcla base deberá disminuir.

Para conseguir los matices deseados, también se puede añadir a la base una pequeña cantidad de tinte de otro color. De este modo, para obtener un nogal rojizo habrá que añadir a la base un poco de tinte caoba.

Preparación de los tintes

Para que el mordiente se disuelva con más facilidad, hay que poner el agua al fuego y añadirlo una vez que esta empiece a hervir. La disolución será más rápida si se remueve la mezcla con un palo o una cuchara de madera. Unas gotas de amoniaco favorecerán la adherencia del color.

Un truco para acertar con el tono una vez aplicado es que el mordiente sea un poco más claro que el resultado que se desee obtener. Las sucesivas aplicaciones del producto permitirán dar con el color deseado.

Una vez preparado el mordiente se comprueba el tono en una zona poco visible del mueble que se va a colorear. Si no es el deseado, se diluye o se añade más mordiente. Cuando el producto está listo, se filtra para obtener un tinte fluido y se conserva en una botella de cristal. Antes de su aplicación, se templa un poco para mejorar su adherencia.

Cómo aplicar el mordiente

Si la pieza que se va a tratar es pequeña, el producto se aplicará con una brocha, pero si el mueble es grande, el mordiente se utilizará una esponja para extender el mordiente por toda la superficie. En este último caso, la esponja se sumerge en el mordiente y, sin escurrirla demasiado, se pasa por la madera para que el producto se reparta bien. Para un óptimo resultado, no se debe presionar demasiado la esponja ni repasar la zona pintada una vez que se empieza a secar, ya que de lo contrario la parte afectada quedará más oscura.

Para igualar el tono, se deben dar pasadas perpendiculares y transversales respecto a la veta. Para detectar las imperfecciones, hay que examinar la pieza a contraluz.

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Cortar madera

Para realizar un buen corte, no hay que ejercer excesiva presión y la sierra debe trabajar en casi toda su longitud



Al hilo, a contrahilo, en ángulo con sierra manual o eléctrica. Cortar o serrar madera es uno de los trabajos más habituales en carpintería y, aunque parezca lo contrario, es una tarea bastante sencilla. Solo hay que conocer la técnica adecuada. Cuando se corta una pieza de madera al hilo, la sierra o el serrucho deben discurrir de forma paralela a las fibras de la madera, es decir, a lo largo de toda su longitud. Por lo que respecta a los cortes a contrahilo, se realizan de forma horizontal respecto a las fibras de la pieza.









Cortar madera al hilo y a contrahilo



El corte al hilo es una técnica en la que la sierra o el serrucho discurren paralelos a las fibras de la madera, a lo largo de toda su longitud. Para conseguir un corte recto, hay que anclar la pieza a una mesa de trabajo sujeta con uno o varios sargentos, en función de las dimensiones de la madera. Para cortes de piezas de tamaño medio, también se puede utilizar un caballete (dos para listones grandes). Si no se dispone de ninguno de estos utensilios, se puede colocar el tablero sobre una mesa baja y sujetarlo con la rodilla.
Tras marcar la línea de corte con un lápiz, conviene repasar el trazo con un cúter para facilitar el corte. Al empuñar la sierra o el serrucho, hay que apoyar el dedo índice en la hoja para dirigir el corte.
Para iniciar el corte, se apoya el filo de la sierra sobre la madera de manera que se forme un ángulo de 20º respecto a la pieza. Los dientes han de estar sobre el lado de la pieza que se va a desechar. El pulgar de la mano que queda libre servirá de guía para dirigir el trazado de la sierra. Una vez que se ha realizado un corte de unos 25 centímetros, se debe aumentar el ángulo de incisión hasta unos 45º. Para un corte óptimo, no hay que ejercer excesiva presión y la sierra debe trabajar en casi toda su longitud.



Si la pieza, y por ende, el corte es muy largo, hay que mantener separadas ambas partes por medio de cuñas de madera para evitar que la hoja de la sierra quede aprisionada en la línea de corte.
Para que la madera no se rompa ni se astille al llegar al final del corte, hay que darle la vuelta a la pieza y cortar por el otro lado de la misma.
Los cortes a contrahilo se realizan de forma horizontal respecto a las fibras de la madera. El proceso es muy similar al corte al hilo, pero en este caso, al llegar a 25 centímetros, el ángulo de incisión de la sierra debe ser de unos 45º. Además, para evitar que al llegar al final del corte la pieza se astille, hay que sujetar con la mano libre el trozo de madera sobrante. Otra opción es serrar en sentido perpendicular a los anillos anuales.


Cortes en ángulo


Para hacer un corte en ángulo se puede utilizar una sierra de mano, una segueta o una ingletadora. En el primer caso, se fija el ángulo deseado con una escuadra de ángulo variable, se apoya el mango contra el canto de la pieza de madera y se traza una línea a lo largo de la hoja de acero. A continuación, se coloca la tabla en el banco de trabajo y se realiza el corte.

Si se utiliza una segueta, hay que mantener el bastidor con una ligera inclinación para controlar mejor su avance. Para trazar la curva, hay que ajustar el ángulo de la hoja de modo que las clavijas de la sierra estén alineadas y la hoja recta. El corte se termina al serrar hacia arriba.



Cuando se utiliza la ingletadora, hay que fijar el ángulo de corte de la sierra y bloquearla en esa posición. Se apoya la pieza contra el tope y se baja varias veces la hoja de la sierra hasta que el corte quede justo en el lado que se va a desechar de la línea trazada. Por último, se levanta la hoja, se enciende la sierra, se baja de nuevo la hoja y se efectúa el corte.


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