lunes, 13 de agosto de 2012

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jueves, 26 de julio de 2012

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lunes, 23 de julio de 2012

jueves, 14 de junio de 2012

Renovar las tuberías de agua


Es fundamental renovar las tuberías de agua fabricadas en plomo y las de otros materiales deterioradas por el paso del tiempo

Durante muchos años, el plomo fue el material más utilizado en las  instalaciones de agua de los hogares. Debido a eso, muchas de esas tuberías de plomo aún permanecen en uso, lo cual representa un auténtico riesgo para la salud y, además, contamina el medio ambiente. En este artículo se destaca la importancia de renovar estas tuberías lo antes posible, otros factores que exigen renovar las tuberías (como fugas, goteos o corrosión), y cuáles conviene elegir entre las de cobre o plástico.

Renovar las tuberías de plomo

Las edificaciones construidas en las últimas décadas incluyen, en general, tuberias hechas con materiales que se pueden clasificar en dos grupos: distintos tipos de plástico (como polietileno, polipropileno o PVC), por un lado, y cobre, por el otro. Sin embargo, aún persisten en España bloques de pisos o casas con conductos de agua de plomo o de hierro galvanizado. Estas instalaciones deben ser sustituidas, debido a que contaminan el agua y representan un peligro para la salud.
Las tuberías de plomo fueron muy utilizadas hasta la década de 1970. A partir de esa época se reemplazaron por las de hierro galvanizado (también desaconsejadas ahora), plástico y cobre. El motivo fundamental es que la corrosión en las conducciones de plomo y hierro (y también en las de bronce, que es una aleación de cobre y estaño que a veces incluye un porcentaje de plomo) ocasiona la contaminación del agua. Esto constituye un riesgo no solo por el líquido que se bebe, sino porque también afecta a los alimentos que se ingieren y, cuando el agua sigue su curso, al medio ambiente en general.

El Real Decreto 140/2003, del 7 de febrero, regula las características del agua de consumo humano y las instalaciones de aguas sanitarias en España. Establece que "el material de construcción, revestimiento, soldaduras y accesorios no transmitirán al agua sustancias o propiedades que contaminen o empeoren la calidad del agua procedente de la captación". Las tuberías, según la misma legislación, deben ser de materiales resistentes a la corrosión interior, a temperaturas de hasta 40ºC y a las temperaturas exteriores de su entorno inmediato.

El Anexo I del decreto determina los valores máximos de una serie de parámetros tanto microbiológicos como químicos y de radiactividad que se permiten en el agua para consumo humano. En el caso concreto del plomo, el registro máximo permitido hasta el final de 2003 era de 50 microgramos por litro (un microgramo es la millonésima parte de un gramo). Ese tope permitido se reduce a la mitad durante una década, hasta finales de 2013, y llega a 10 microgramos por litro a partir del 1 de enero de 2014.

Otros factores que exigen renovar las tuberías


Dadas estas condiciones, si las cañerías en el hogar son de plomo o bronce, su sustitución deberá realizarse lo antes posible. Si son de otros materiales, cada usuario debe prestar atención a diversos factores, en particular que no haya fugas, goteos o corrosión y que todos los accesorios de la instalación estén limpios. Otros "síntomas" que se deben vigilar son la aparición de humedad en la pared, el desprendimiento de pintura o azulejos, debido a la propia humedad, e incluso la reducción del caudal de agua que llega al grifo. Todos ellos pueden ser consecuencia de fugas de agua. Los expertos aconsejan que un profesional revise el sistema cada dos años y recomiendan realizar una prueba de estanqueidad y funcionamiento cada cuatro.

El mismo Real Decreto señala, en su artículo 20, que para las aguas de consumo humano será el municipio el que "tomará las medidas necesarias para garantizar la realización del control de la calidad del agua en el grifo del consumidor y la elaboración periódica de un informe sobre los resultados obtenidos". La Disposición Transitoria primera, por su parte, ponía el 1 de enero de 2012 como fecha límite para realizar "las reformas y adaptaciones necesarias en las redes de distribución públicas o privadas y las instalaciones interiores de edificios públicos y establecimientos con actividad pública o comercial".

Tuberías de plástico o cobre: cuáles elegir

Plástico y cobre son los materiales más recomendados en la actualidad para las instalaciones de agua en los hogares, pero ¿cuál es más conveniente? Ambos presentan varias ventajas similares, como su carácter ligero, su bajo coste y su buena resistencia al paso del tiempo. También se parecen mucho en cuanto a los modos de unión y adaptación a los ciclos de dilatación. Estas similitudes hacen difícil la decisión entre uno y otro material.
De todos modos, existen defensores y detractores para cada uno de ellos. Desde un sector, hay profesionales que prefieren el cobre, ya que sostienen que aguantan mejor el paso de los años y los procesos de dilatación y, además, que las uniones -por soldadura o mediante accesorios- son más estables y duraderas. Desde la óptica contraria, se debe considerar que el cobre también forma parte de la lista de parámetros químicos regulados por el Real Decreto 140/2003. En esta cuestión, establece un máximo de 2 miligramos por litro.
En cualquier caso, si se opta por el plástico, los materiales más recomendables son el polipropileno, el polibutileno o el polietileno, en lugar del PVC, cuya fabricación es mucho menos sostenible. Estos tres materiales aseguran conducciones estables, flexibles, duraderas y silenciosas.


Fuente: Consumer


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jueves, 3 de mayo de 2012

Distintos tipos de madera


Las cualidades propias de cada madera determinan sus posibles usos en carpintería, decoración o construcción

La madera es uno de los materiales más utilizados en bricolaje doméstico. No solo resulta muy funcional para construir gran variedad de artículos, sino que aporta unas cualidades estéticas notables. El mercado maderero cuenta hoy en día con una amplia gama de productos y subproductos con múltiples aplicaciones en carpintería, decoración e, incluso, construcción. Conocerlos permite elegir el tipo más adecuado para cada tarea.

Clasificación según su origen


Las maderas se pueden clasificar de acuerdo a varios parámetros. Uno de ellos es el lugar de origen. Las maderas europeas provienen del hemisferio norte o de las zonas templadas del continente europeo. Se subdividen en frondosas y resinosas. Las primeras se emplean más en ebanistería, fabricación de muebles y revestimientos. El roble se utiliza mucho en puertas y ventanas de alta calidad, parqué o vigas que quedan a la vista. Destaca como una de las más nobles. También forman parte de este grupo la madera de haya, muy usada en muebles, sillas o chapado decorativo, olmo, indicado para marquetería y ebanistería, y castaño, muy apreciada en ebanistería. Por su parte, las maderas resinosas se utilizan para carpintería, ebanistería y construcción. El ejemplo más clásico lo conforman las diferentes especies de pino, muy utilizadas en carpintería, contrachapados, encofrados o ebanistería, entre otros.

Las maderas tropicales o exóticas proceden de zonas con climas tropicales o ecuatoriales. Su principal característica es la capacidad de algunas especies para resistir a la intemperie, lo que las hace muy codiciadas para fabricar muebles y construcciones destinados a soportar las inclemencias del tiempo: muebles de jardín, pérgolas, tarimas, etc. En este grupo, tienen un gran prestigio las maderas de teca, iroko, ébano y caoba.

Cualidades de cada madera


Si se piensa trabajar con madera, es indispensable conocer de antemano las características de esta materia prima y, por lo tanto, sus posibilidades ante la labor prevista, ya sea un mueble, una puerta o un objeto decorativo.

  • Castaño. Su madera tiene semejanzas con la de roble, aunque es de dureza media, fuerte y elástica. Se emplea, en especial, en la elaboración de puertas para mobiliario de cocina. Su color es marrón claro, ocre.
  • Caoba. De origen amazónico, es de color rojizo y peso elevado. Aunque es dura y compacta, tiene un buen acabado, ya que es fácil de aserrar, pulir y barnizar. Es muy apreciada en ebanistería, muebles de lujo y revestimientos.
  • Cedro. Semejante en color a la caoba, tiene menos peso, más resina y una textura más gruesa. Su color es canela rosado. Se utiliza para forrar muebles y en revestimientos de alta calidad.
  • Cerezo. Es muy apreciada en la creación de sillas, placas galvánicas, revestimientos y ebanistería de alta calidad. Es una madera muy decorativa, pero propensa a la carcoma y a sufrir alteraciones de color, ya que tiene un tono castaño claro que se oscurece con el tiempo, hasta adquirir una tonalidad rojo caoba.
  • Fresno. Si bien es una madera dura, ante el vapor tiene una excelente flexibilidad. Su color es amarillo claro, en ocasiones agrisado o rosado. Se utiliza mucho en ebanistería y en la elaboración de artículos curvos.
  • Haya. Es de peso medio, textura fina y uniforme. Su color original es blanquecino, pero tras el tratamiento de vaporización, se torna hacia un rojo claro. Se usa en la fabricación de muebles y, en especial, para elementos torneados de uso doméstico, como mangos de herramientas.
  • Nogal. Es una de las maderas más reconocidas y apreciadas. De color rojizo, es dura, homogénea y de gran valor decorativo. Se utiliza en muebles, ebanistería y elaboración de artículos torneados. Se distingue entre nogal negro y nogal blanco.
  • Pino. Es la madera más utilizada hoy en día debido a su precio, calidad y dureza. Su color oscila entre el amarillo y el blanquecino roble.
  • Roble. Es una madera resistente, duradera y compacta. Tiene un color pardo amarillento, aunque cambia de color al entrar en contacto con metales férricos. Se utiliza en la fabricación de muebles de calidad.
  • Teca. Es una madera fácil de trabajar, de fibra sólida y densa. No es corrosiva y resiste termitas y hongos. Gracias a la impermeabilidad que le proporciona su aceite, aguanta la humedad sin requerir pintura ni barniz. Resulta idónea para muebles de terraza, aunque también es muy común en mobiliario de interior de estilo oriental. Se identifica por su color pardo, dorado uniforme o marrón medio, junto con vetas oscuras y olor a cuero.

Madera maciza vs derivados

Otra de las clasificaciones de la madera de carpintería diferencia entre maderas macizas, que provienen de la madera natural, y derivados, sometidos a un proceso industrial donde se emplea celulosa, serrines y cola.
Las maderas macizas se obtienen del tronco. Son piezas enteras, naturales, sin tratamientos, de gran calidad y coste elevado. Con ellas se elaboran tablas, tableros y listones. Este tipo de maderas se puede clasificar en maderas duras y blandas, de acuerdo al grado de calidad y resistencia, así como del árbol del cual provienen.
  • Madera maciza dura. Se emplea en muebles de mayor calidad. Se extrae de los árboles de crecimiento lento, por lo que el precio se encarece. Su principal característica es la resistencia. Sus usos más frecuentes son: revestimiento de suelos y fabricación de muebles de excelentes acabados. No se utiliza en bricolaje, ya que no es fácil de moldear. Los principales tipos de madera dura son el roble, el nogal, el cerezo, el castaño, la caoba, el cedro y el haya, entre otros.
  • Madera maciza blanda. Es más maleable y ligera, pero no por ello menos resistente que la madera maciza dura. Procede de coníferas, árboles perennes y de crecimiento rápido, como el ciprés, el pino, el abeto, el álamo o el abedul.
Los derivados de la madera son una opción económica y resistente para elaborar muebles u otros objetos. Se obtienen a partir de virutas, serrines, cortezas o ramas, y en general tienen forma de paneles. Las variedades más comunes son los aglomerado, contrachapado y fibras.
  • Contrachapado. Está compuesto por cinco chapas de madera encoladas y prensadas. Se emplea en interiores, aunque con ciertos procesos puede adaptarse al uso exterior. Algunas variedades para usos decorativos están revestidas de maderas nobles. Si se emplean en baños y cocinas, se revisten de PVC por su calidad impermeable. Para su elaboración se emplean el pino, el haya o el álamo.
  • Aglomerado. Aprovecha los residuos de carpintería, que se trituran, mezclan y calientan hasta convertirlos en tableros rígidos. Es barato y fácil de trabajar, de textura irregular y porosa, y se utiliza para parqués, tarimas flotantes y tableros.
  • Fibras. Se elaboran con fibras de madera unidas con cola y prensadas. Se diferencian dos tipos según la densidad de las fibras con que se fabrican: los paneles HDF, de densidad dura, y los MDF, de densidad media.

Fuente: consumer.es



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jueves, 2 de febrero de 2012

Cómo instalar un grifo

La dureza del material determina la herramienta y la técnica más apropiada para perforar el orificio donde se colocará el grifo

La renovación de la grifería o de otros aparatos del baño o la cocina puede requerir la adaptación o realización de orificios sobre cerámica, hormigón, resina o acero inoxidable. Contar con las herramientas adecuadas, junto con el conocimiento de algunas sencillas técnicas, resulta indispensable para lograr una colocación correcta y con una cuidada terminación.

En el momento en que se decide cambiar la grifería, se debe tener en cuenta la posibilidad de que haya que adaptar el diámetro de los orificios del mobiliario donde se instalará. Por lo tanto, es recomendable comparar bien antes de comprar nueva grifería, para garantizar que no queden orificios innecesarios o más grandes de los requeridos por las nuevas piezas. También puede agregarse un agujero al tapón de la pila y anclarlo con una cadena para que esté siempre a mano y no se pierda.



Si bien los sanitarios en general cuentan con orificios según el tipo de grifería que se adapta al diseño de cada modelo, algunos tan solo cuentan con la marca del lugar donde deben perforarse. En este caso, hay que elegir entre contratar a un profesional que se encargue de los orificios o hacerlos uno mismo. En ocasiones, se recomienda pagar un poco más y contratar el servicio de un profesional para asegurar que la pieza no resulte dañada. Pero en función del material, es posible taladrarlos con las herramientas disponibles para los aficionados al bricolaje.

Brocas de corona para realizar los orificios


La dureza del material con el que esté confeccionado el lavabo o fregadero determinará el tipo de broca o herramienta que se utilizará. En el caso del acero inoxidable, es recomendable emplear una fresadora. A esta debe acoplarse una fresa progresiva. Para los lavabos de gres, deberá emplearse una sierra perforadora de hormigón.

Por lo general, este tipo de agujeros se realizan con brocas de gran tamaño, denominadas brocas de corona, compuestas por diversas hojas metálicas dentadas y colocadas de manera concéntrica. Las brocas de corona realizan círculos pasantes de gran tamaño en yeso, hormigón y PVC. También hay sierras de corona específicas para perforar cerámica. Su aspecto es similar, pero en este caso, las coronas no son dentadas. En el borde de corte tienen unas aristas elaboradas con un material de gran dureza, que permite taladrar la cerámica de forma limpia y precisa.

Otros recursos para perforar

Para taladrar orificios de gran diámetro, es posible hacerlo mediante aproximaciones sucesivas con un accesorio helicoidal. Si el diámetro ha de ser de 12 milímetros, se debe comenzar con un taladrado previo de 6 milímetros.

Otra forma menos precisa y con mayores riesgos consiste en realizar pequeños agujeros con una broca de hierro por todo el perímetro del círculo deseado. De este modo, una vez unidos dos agujeros, se pasa una hoja de sierra para completar el corte.

Los posibles defectos de terminación pueden disimularse sin dificultad según la forma del grifo, en especial, si cuentan con una pieza campana. También se puede intentar reparar los desperfectos al limar la zona taladrada con una lima redonda para perfeccionar el redondel.


Fuente: http://www.consumer.es


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sábado, 14 de enero de 2012

Cómo serrar madera

La tarea fundamental en carpintería



Cortar madera es una de las tareas primordiales en el bricolaje. Lejos de resultar monótona y cansina, serrar a mano es una actividad relajante, muy satisfactoria, y además nos permite sondear las cualidades mecánicas de la madera que hemos escogido. Todo aficionado a la carpintería debe proponerse con aplicación y perseverancia aprender a manejar la sierra.

Aunque parezca contradictorio, el dominio del corte a mano nos ahorra tiempo, dado que las máquinas eléctricas requieren algunos preparativos que son innecesarios con el serrucho. Y por añadidura, a mano conseguiremos en muchos casos un corte más preciso, y también más fácil, ya que ajustaremos el paso de la hoja a las variaciones de una materia viva como es la madera.


La tabla debe estar firmemente sujeta

Una vez marcada a lápiz la línea de corte, que habremos tomado con la escuadra, procederemos a sujetar la tabla en el banco de trabajo. Lo haremos con dos mordazas, bien apretadas para que la tabla no se mueva con el empuje de la herramienta, y dejando la línea de corte cerca de la sujeción, para que el extremo de la tabla permanezca completamente rígido, sin doblarse.

                                 


El marcado en dos caras con la escuadra nos permite verificar que la hoja, además de seguir la línea en superficie, avanza completamente vertical. Es normal que los principiantes hagan cortes desviados de la perpendicular, y, aunque el error sea mínimo, suele bastar para malograr la unión en ángulo. Es preferible marcar y cortar de nuevo a intentar corregir con el cepillo o la lima un perfil de tejado.

El inicio del corte

Para empezar a cortar, pondremos el pulgar en el extremo de la línea, apoyaremos en él la hoja, y moveremos la sierra tirando hacia nosotros. De esa manera abrimos un surco para que la hoja se adentre sin caóticos barridos. Sujetaremos la herramienta con firmeza pero suavemente, para que el trabajo lo haga la sierra, como dicen los buenos carpinteros. También dicen que no hay trucos para que salga bien desde el principio: a cortar madera se aprende cortando madera.




La sierra trabajará con más suavidad y rapidez si el corte es transversal a la veta, aunque de esa forma levantará más astillas. Sobre todo al iniciar el corte, la hoja debe tener poca inclinación; en la imagen vemos el ángulo con la tabla que nos permite ir profundizando sin esfuerzos innecesarios, y sin desviarnos. El movimiento de vaivén debe ser amplio: en cada pasada intervendrá toda la hoja, incluso todos los dientes, como dicen los viejos carpinteros.

Los diferentes tipos de sierra Hay muchos tipos de sierra, y la diferencia básica es el número de dientes por pulgada que tiene la hoja. De ello dependerán la velocidad del corte y la finura del acabado. Una hoja con pocos dientes cortará velozmente, en menos pasadas, pero ambas secciones quedarán ásperas y con astillas. Una hoja con muchos dientes tardará más tiempo en cortar la misma madera, pero los bordes quedarán lisos y, en algunos casos, como si se hubieran lijado.












Para las piezas menudas usaremos una sierra de corte fino, es decir, con muchos dientes por pulgada. Las sierras de costilla tienen un refuerzo longitudinal en el borde superior, para evitar que la hoja se tuerza. Las mejores permiten un corte tan sumamente preciso que son las fieles aliadas en los trabajos más exigentes y minuciosos, desde la ebanistería a la fabricación de violines.

Las sierras japonesas

Cada día más populares, las sierras japonesas son herramientas excepcionales. Su característica esencial es que tienen los dientes inclinados al lado contrario, es decir, hacia atrás: el corte se hace tirando, no empujando. Por ello la hoja no necesita mucho grosor para conservar la rigidez, dado que no ofrece resistencia al empuje; finas como láminas, su corte es preciso, limpio y rápido. Una vez que las probemos, ya nunca prescindiremos de las sierras japonesas.







Finalmente, las herramientas eléctricas portátiles más habituales son dos: la sierra caladora y la sierra circular. La primera se utiliza preferiblemente en cortes curvos, ya que sus prestaciones en el corte recto son netamente inferiores a las que brindan las sierras de mano manejadas por un aficionado con experiencia. La sierra circular, bastante más peligrosa que todas las anteriores, permite hacer cortes rectos de considerable exactitud y con la mayor presteza.


Fuente: bricolaje.facilisimo.com


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